Una explosión ensordecedora aceleró su ritmo cardíaco. El pánico se apoderó de la situación. Contempló el miedo en los ojos de la gente. Vio pasar ambulancias mientras los alienígenas arrasaban lo que quedaba de la ciudad. Decidió acabar con todo de una vez. Se incorporó lentamente y apagó la televisión.
Este blog llamado "quemecuento" nace con una clara e inequívoca vocación. Una vocación que desvelaré en cuanto la descubra. De momento, lo único que puedo adelantar es que trataré de tomarme el sentido del humor muy en serio.
lunes, 12 de diciembre de 2011
domingo, 11 de diciembre de 2011
En pocas palabras, cincuenta concretamente...En el miedio de la oscuridad
Desperté confuso. Una bocanada de aire pútrido me devolvió a la realidad. Al aliento fétido de la negrura en la que estaba inmerso se sumó un agudo pinchazo en el estómago. Entonces lo recordé todo. Estaba en el baño, a oscuras y me había quedado dormido mientras hacía de vientre.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Damos paso a la publicidad
Distinguidos cerdos, apreciadas vacas, queridas cabras y entrañables ovejas, os damos la bienvenida al siglo XXI. La trashumancia adquiere un nuevo sentido y una mayor versatilidad con nuestro innovador sistema de transporte animal. La furgoneta-granja está haciendo furor en todos nuestros prados y jardines públicos. Dotada de los últimos y más revolucionarios avances tecnológicos como la rueda o la doble ventanilla trasera transparente, la “granjurgoneta” supone un salto cualitativo hacia el futuro para vosotros. Atrás quedaron siglos de ir a pastar andando. A partir de ahora podréis disfrutar de un agradable trayecto, sumidos en la contemplación del paisaje o bien enfrascados en la lectura de un buen libro. Porque ser animal no tiene por qué estar reñido con la comodidad. Enhorabuena, os lo habéis ganado.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Hablando en sirio: damos la vuelta a las noticias
Hoy, en “quemecuento” vamos a tratar de hablar en sirio. ¿He dicho sirio? Quería decir en serie, perdón, en serio. Bueno, en el fondo da lo mismo, ya que era una broma. Después de este pequeño scherzo, nos ponemos a la tarea.
Lo que a continuación presento es el fragmento de una noticia que bien pudiera estar publicada en alguno de los diarios de mayor difusión nacional, es decir, El Paisa, Edmundo, A veces, Diario Púbico, La Vanagloria, La Voz de Alicia, El Chorreo Vasco, El Gerardo de Aragón… Como digo, en cualquiera. Ahí va:
“Según las encuestas, dos de cada tres expertos sostienen que las medidas adoptadas por el gobierno para atajar o reducir la crisis son inútiles aunque matizan que crear empleo parece que es cuestión de tiempo. El camino será duro e incierto, afirman, pero juntos y con cabeza conseguiremos salir del paso y llegar a buen puerto.”
Después de leerlo atentamente y de darle varias vueltas al asunto, el resultado, o mejor dicho, los resultados han sido los siguientes:
“Según dos de cada tres expertos, las encuestas del gobierno sostienen a un hatajo de inútiles que afirman salir al puerto con el buen tiempo. Reducir cabezas es una medida crítica, afirman, aunque parece que conseguirlo será duro e incierto, en la medida en que el camino es cuestión de emplear juntas bien matizadas.”
“Según las encuestas, tres de cada dos inútiles afirman que el gobierno es crítico con la medida de reducir las cabezas de los expertos, aunque matizan que si el tiempo es bueno conseguiremos salir a pasear por el puerto. Parece que juntos llegaremos, por un atajo, a un camino incierto. La cuestión, sostienen, es adoptar a un empleado duro.”
“Según parece, medir el tiempo es una cuestión inútil, sostiene el gobierno, aunque adoptar expertos cada dos por tres matiza la crisis si se emplean atajos en la creación de encuestas. El camino del puerto es duro y reducido, afirman. Conseguir sacar cabeza será incierto si paseamos juntos.”
“Se cree que dos de cada tres expertos son inútiles, según una encuesta, aunque el gobierno los sostiene matizando que la crisis cuestiona la adopción de medidas para atajar el tiempo empleado. Parece incierto, pero afirman que al reducir el paso para llegar al puerto, las cabezas duras se juntan.
“Según un experto del gobierno, el tiempo es una cuestión de medida, aunque matiza que el empleo de la cabeza es incierto e inútil. El paseo del puerto en cuesta es un camino duro, afirma, parece que es bueno, pero las juntas son reducidas y no se sostienen. Se cree que conseguiremos salir dos de cada tres.”
Creo que ya está bien por hoy
Próximamente hablaremos sobre Silvio Berlusconi, un político que no se arruga (ni enconge ni destiñe, bueno, eso tal vez sí). Un hombre tan estirado que cuando cierra los ojos no puede evitar abrir la boca. Un personaje de altura (metro sesenta o incluso más), de moral relajada, con los pies en el suelo y que precisa urgentemente de un bótox de confianza. Hay quien afirma que este señor tiene una cara muy dura (además de tersa y posiblemente hasta suave), y de hecho, algunos científicos sostienen que ya no es biodegradable, otros ni lo afirman ni lo desmienten y hay dos que no han dicho nada todavía.
Próximamente hablaremos sobre Silvio Berlusconi, un político que no se arruga (ni enconge ni destiñe, bueno, eso tal vez sí). Un hombre tan estirado que cuando cierra los ojos no puede evitar abrir la boca. Un personaje de altura (metro sesenta o incluso más), de moral relajada, con los pies en el suelo y que precisa urgentemente de un bótox de confianza. Hay quien afirma que este señor tiene una cara muy dura (además de tersa y posiblemente hasta suave), y de hecho, algunos científicos sostienen que ya no es biodegradable, otros ni lo afirman ni lo desmienten y hay dos que no han dicho nada todavía.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Aristogitón y Harmodio, los tiranicidas: dos clásicos
-Aristogitón, mira lo que hago, ¿a que no lo sabes hacer tú?
-Sí, Harmodio ¿ves qué bien me sale?
-No, lo haces muy mal. Vas a pie cambiado y, además, hay que levantar más el brazo.
-Pues a mí me gusta más cómo lo hago yo.
-Pero no es lo mismo.
-Te odio, siempre quieres ser el mejor.
-Pues yo te odio más aún. Y no me hables, que pierdo la concentración. ¡un, dos, un, dos, un, dos!
-¿Qué haces?
-Entreno.
-¿Cómo que en tren no?, ¿te vas?
-No podemos ir a ningún sitio, imbécil ¿no ves que nos hemos quedado anclados en el pasado? Digo que entreno para estar en forma.
-¿En forma de qué?
-En buena forma, hombre.
-Oye, ¿te puedo hacer una pregunta?
-Ya me la has hecho.
-¿Por qué siempre tengo que llevar yo las toallas?
-Porque no tienes tanto estilo como yo.
-Pues según dice la gente tengo un estilazo…
-No, tonto. Estilazo no, lo que tienes es un estilete. Somos tiranicidas.
-Oye, ¿nunca te has preguntado por qué nos dedicamos a esto? Me refiero a por qué queremos matar tiranosaurios, si ya no quedan…
-No matamos tiranosaurios sino tiranos. De hecho, esta tarde tenemos trabajo. Debemos matar a Hipias e Hiparco.
-¿Por qué vamos a matar hippies en un barco?
-¡Estás muy sordo!
-Yo no estoy gordo, mi índice de masa corporal es óptimo.
-Déjalo. Hablando de todo un poco, ¿qué opinas de las Guerras Médicas?
-Se veían venir, la sanidad está fatal…
-No, idiota, me refiero a la guerra contra los persas.
-No sabía que ahora luchábamos contra gatos.
-No, hombre, hablo de la guerra contra Persia.
-Pues no tenía ni idea, macho. Me has dejado de piedra.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Reinos de Hispania: hoy tocamos los suevos, un pueblo con pelotas
Los suevos fueron un pueblo germánico procedente del norte de Europa. Ya en su día (cualquiera que fuese, pongamos un viernes a media mañana, antes del lunch), el propio Cornelio Tácito los menciona, aunque en realidad más bien debió de insinuarlos, pues como indica su apellido, fue hombre de pocas palabras.
En sus migraciones hacia el sur y el oeste, y a diferencia de lo que cabría pensar, los suevos no viajaron con Ryanair, sino andando, pues el suevo era un pueblo aguerrido y ajeno al desaliento. No en vano hoy en día quedan ciertos vestigios de tal bravura plasmados en la frase “tener un par de suevos”.
En diciembre del año 406, dirigidos por su rey, Hermerico, y en compañía de otros pueblos germánicos, cruzaron las gélidas aguas del Rin. Durante el transcurso de la travesía, y debido a la baja temperatura a la que se encontraba el río, se acuñó otra célebre expresión que también ha llegado a nuestros tiempos, “se nos están helando los suevos”.
Sobre las razones que impulsaron a los suevos a abandonar sus tierras, o bien no se ha escrito demasiado, o bien yo no he encontrado nada. No obstante, a pesar de mi impericia y tras más de diez minutos de ardua y profunda reflexión, me atrevo a enunciar una hipótesis. Los suevos, de carácter jovial y desenfadado, se vieron oprimidos por la aparición en escena de otro pueblo nórdico, el de los escondinabos (vocablo o palabro procedente del subnormando, lengua medio muerta o exhausta, compuesto de escondi=calzón + nabo=cillo, es decir, calzoncillo), reacio a la exaltación de la informalidad en el vestir de la que hacía gala el pueblo suevo. Como digo, los escondinabos o calzoncillos, trataron de acomodarlos a sus propios usos y costumbres, poniendo a los suevos de corbata y traje largo. Como consecuencia de la presión ejercida por los primeros sobre los suevos, éstos últimos optaron por huir, pues como a otros muchos pueblos de la época, la moda de aquél entonces les tenía hartos hasta a los suevos.
En su Historia Sueborum, Isidoro de Sevilla deja constancia de que el Regnum Sueborum duró exactamente 177 años y fecha erróneamente su inicio en el 408, ya que los suevos no penetraron en la península Ibérica hasta el 409, debido en parte a que eran extremadamente tranquilos (suevones) y por otro lado a que iban avanzando torpe y lentamente (pisándose los suevos).
Cuando finalmente llegaron a Hispania, se asentaron en el noroeste de la península Ibérica, estableciendo su capital, con buen criterio no carente de cierta ironía, en Braga (algunos historiadores afirman que por despecho hacia los escondinabos o calzoncillos, otros no lo afirman ni lo desmienten y hay dos o tres que no se han pronunciado todavía). El régimen de gobierno que adoptaron fue el de la monarquía, es decir, se hacía lo que le salía al rey de los suevos.
Sobre la presencia del pueblo suevo en la península Ibérica se sabe mucho (un suevo y parte del otro), a excepción de aquello que aconteció durante el período que transcurre desde el 469 al 558, llamado Período Oscuro. Se trata de una laguna histórica debido a la escasez de fuentes, aunque bien pensado, resulta paradójico que a raíz de la escasez acuífera se obtenga como resultado la generación de una laguna, en todo caso se trataría de un secarral histórico. Dejando al margen estupideces y cuestiones triviales, trataré de arrojar algo de luz sobre lo que realmente sucedió en este período.
Una de las principales razones que justifica la ausencia de datos sobre esta etapa de la historia de los suevos fue una cuestión de actitud. Falta de motivación, pasividad, tal vez desidia… Durante casi noventa años, y aunque no sea fácil de creer, estuvieron tocándose los suevos, fundamentalmente a sí mismos, pero también los unos a los otros, por lo que no faltaron motivos para riñas y disputas. Una expresión que refleja fielmente el espíritu de la época es la siguiente: “me importa un suevo”. La falta de actividad intelectual, pero fundamentalmente física, llevó a que la población, en general, sufriera trastornos alimenticios y tendiera de forma escalofriante al sobrepeso, siendo muy común entre los reinos limítrofes hablar en estos términos despectivos “qué gordos tienen los suevos”, refiriéndose a casos especialmente extremos, como el de Humpty-Dumpty, uno de los suevos más voluminosos que existió, que como todo el mundo sabe, cayó desde lo alto de un muro, dando origen a los “suevos rotos”, sin que ninguno de los caballos ni caballeros del rey pudieran hacer nada en absoluto por volver a recomponerlo.
Esta época tan apática como antipática tampoco estuvo exenta de picaresca y pillaje. A menudo se relacionó a este pueblo con el latrocinio y el hurto, por lo que a partir de entonces ambos términos irían de la mano a lo largo de la Historia, en la forma que sigue: “suevos con chorizos”.
Ante tal derroche de virtudes internas resulta insólito que ninguno de los pueblos colindantes aprovechara la ocasión para invadir el territorio ocupado por los suevos. Existe una teoría que justifica o, cuando menos, explica esta aparente falta de ambición estratégico-militar. En realidad se trató, más bien, de una lamentable confusión originada por la prescripción facultativa de un eminente y prestigioso endocrino. Según he podido averiguar, el rey visigordo Don Todorico Rico Rico, conocido por su gran capacidad para ingerir alimentos y aquejado por una hipercolesterolemia aguda y una tasa de triglicéridos tan grande que tenía personalidad propia, se puso en manos del célebre nutricionista Don Levigilo Ladieta Severa. Este último, cuya fama como autoridad en la materia le precedía, se dirigió al rey de los visigordos en los siguientes términos: “Don Todorico, a partir de ahora, los huevos ni tocarlos”. Comoquiera que el doctor, de origen borgoñón, tendía a hacer la liason en cuanto se presentaba la menor ocasión, y dado que el rey, a pesar de que jamás lo quiso reconocer, andaba justo de oído, ocurrió lo que tenía que ocurrir. Los suevos jamás fueron acosados por los visigordos, perpetuando su período oscuro por casi noventa años. Sin embargo, no muy lejos de allí, el monarca Todorico, ajeno a la verdad, falleció a las pocas semanas de aquello, cuando asistía, en calidad de presidente del jurado, a una cata y degustación de tortillas de quesos semicurados.
¡Manda suevos!
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Sucesos par(i)dos… En primera persona
Basado en hechos casi ficticios:
-Vamos a ver, Manolín, dado que estamos en clase de gramática, te voy a pedir que analices la frase “Paco duerme siesta todas las tardes”.
-Ya la he analizado, señorita.
-Bravo, Manolín, ¿querrás compartir con el resto de la clase tus conclusiones?
-Claro. Deduzco que Paco es funcionario, jubilado, o bien recibe algún tipo de prestación por desempleo. Por ese motivo duerme siesta todas…
-No, hombre, no. Me refiero a un análisis más gramatical.
-Vaya, ya estamos…
-Vamos a ver, Manolín, ¿sabrías analizar la oración?
-Yo de oraciones poco, señorita, soy agnóstico ortodoxo no practicante.
-Pero seguro que sabrás decirme quién es el sujeto de la oración.
-Bueno, normalmente el sujeto es Jesús.
-¿Cómo que normalmente?, ¿cómo que Jesús? Querrás decir Paco.
-No, no, qué va, es Jesús, a él se encomienda mi madre siempre en sus oraciones.
-No me estás entendiendo. El sujeto de una oración es aquel que realiza la acción que desarrolla el predicado. En el caso de “Paco duerme siesta todas las tardes”, ¿quién sería el sujeto?
-Señorita, en este caso no creo que haya sujeto.
-¿Cómo que no? ¿Y Paco?
-Que yo sepa, Paco está durmiendo, como todas las tardes. No creo que esté para mucha acción.
-Bueno, bueno, no pasa nada. Un mal día lo tiene cualquiera. Definitivamente nos quedamos con que el sujeto es Paco, ¿de acuerdo?
-Si usted lo dice…
-Sigamos pues, ¿qué persona es Paco?
-¿Cómo dice?
-¿Qué persona es Paco?
-Paco… es… Paco, ¿no? A no ser que sea Jesús o el Espíritu Santo…
-No, no es eso a lo que me refiero, ¿qué persona representa Paco?
-¡Ya lo tengo! ¡Es vigilante nocturno!, por eso necesita dormir siesta cada tarde.
-No, no van por ahí los tiros.
-Pues entonces no tengo ni idea. Necesito más datos.
-¿Cómo que más datos?
-Claro, señorita, apellidos, domicilio, número de identificación fiscal, no sé, algo para saber qué clase de persona es ese tal Paco.
-Veo que no dominas mucho la cuestión de los pronombres personales, Manolín. Tienes que estudiar más…
-Dígame al menos el primer apellido, se lo ruego… ¿Es López? ¿Paco López?, ¡¿es Paco López?!, ¡¡por favor!!, ¡¡quiero otra oportunidad!!
-Está bien, vamos a repasar los pronombres personales. ¿”Yo” qué persona es?
-¿Usted? Usted es la señorita, ¿no?
-No me refiero a yo de usted sino a yo de yo.
-Pues no sé, yo de yo será como un yo interior, como una especie de mí mismo.
-No, no, y mil veces no. Vamos a ver, Manolín, ¿quiénes son la primera, segunda y tercera persona del singular?
-¡Ah!, señorita, haber empezado por ahí. La primera persona fue Adán, luego vino Eva, que salió de la fe moral de Adán, siendo la segunda persona, y la tercera persona no me la sé, pero no ha estado mal, he acertado dos de tres, ¿he aprobado, maestra?
-¡No tienes ni idea! ¡La primera persona soy “yo”, y la segunda “tú”!
-Es usted un poco ególatra señorita.
-No soy ególatra, la primera persona siempre es “yo”. Si tú fueses “yo”, tú serías la primera persona.
-¡Qué lío! Si yo fuese usted sería mucho más comprensivo.
-No me entiendes, pregúntate a ti mismo, ¿quién soy yo?
-¿Quién soy yo?
-No es eso, pregúntate ¿qué persona soy?
-¿Qué persona soy?
-No, no, no. Responde a la pregunta.
-Pues soy una persona honesta, sincera y poco estudiosa.
-Veo que no lo terminas de captar. Yo soy yo, y tú eres tú, pero si tú fueses yo, para ti yo sería tú. Yo soy la primera persona y tú la segunda, aunque para ti, tú, que eres yo, serías la primera y yo que soy tú, sería la segunda. Es muy sencillo.
-No estoy de acuerdo, no me gusta nada toda esta compleja arbitrariedad.
-Nada de eso. ¿Quién es la tercera persona?
-¿Aún hay más gente?
-Sí, la tercera persona es “él”.
-¿Él? ¿Quién?
-¡Él!
-¿Jesús?
-¡No! ¡Él, él, él!
-Pero, ¿cuál de todos? El Rober, el Johnny, el Moñas, ¿cuál?
-Es igual, cualquiera de ellos.
-No lo entiendo. ¿El Johnny mismamente?
-Por ejemplo.
-Entonces el Rober, ¿qué es?, ¿cuarta persona del singular?
-Manolín, no hay cuarta persona.
-No lo entiendo, señorita, la gramática no tiene lógica.
-Bueno, Manolín, ¿qué has entendido hasta ahora?
-Poca cosa, que usted es una persona de primera y yo soy de segunda.
-Da igual, ya lo comprenderás cuando vayas a la Universidad, en horario de tutorías. En la oración que nos ocupa, Paco es el sujeto, tercera persona del…
-Alto, un momento, un momento… ¿No habíamos quedado en que la tercera persona era el Johnny?
-Pues ahora es Paco.
-No lo entiendo.
-No hay nada que entender, ¡es Paco y punto!, ¡asúmelo!
-Vale, vale…
-Bien, ya sabemos que Paco es el sujeto, tercera persona, ¿singular o plural?
-Pues Paco López es una persona con una serie de particularidades, como casi todo el mundo, que hacen de él un tipo muy singular. Mi respuesta es singular, ¿es correcto?
-Sí, es correcto. Bien, Paco es el sujeto, tercera persona del singular. Vamos ahora con el predicado, ¿sabes qué es el predicado?
-El predicado es lo que decía el profeta, ¿no?
-No… Bueno… Es posible… ¿Cómo está formado?
-¿El profeta o el predicado?
-El predicado, ¡por Dios!
-El predicado por Dios está formado por los Evangelios, las Sagradas Escrituras…
-Para, para, para... No me refiero a ese tipo de predicado, ¿sabes cómo se forma un predicado normal?
-A base de ejemplos.
-¿Qué cojones dices?
-Pues eso, mi padre siempre dice que hay que predicar con el ejemplo…
-Vamos a centrarnos en la oración que nos ocupa. El predicado sería “duerme siesta todas las tardes”.
-No lo entiendo.
-¿Qué coño no entiendes?
-No me parece que dormir siesta todas las tardes sea un buen ejemplo a seguir.
-¡Y a mí qué más me da que sea un buen ejemplo a seguir! ¡Es una puta frase!, ¡¡es sólo una puta frase para analizar!!
-Señorita, está usted perdiendo los papeles, cálmese, por favor.
-Está bien, de acuerdo, vamos a serenarnos un poco… El verbo, ¿sabes qué es un verbo?
-En el principio.
-¿Cómo que en el principio?
-Efectivamente, y cito textualmente de memoria:"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas" (Juan. 1:1-3).
-¡Esto no tiene nada que ver con la gramática ni con la sintaxis, ni con nada de nada!
-Señorita, debería usted leer más la Biblia, tal vez ilumine su camino.
-Mira, Manolín, no has estudiado absolutamente nada, tienes una confusión notable.
-¿Notable? Muchas gracias, señorita, es una nota muy buena. Tenía razón, es usted una persona de primera.
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