Lucía, Armando, Reme, Amparo, Curra, Encarna, Cesar, Marina, etc… son, como todos sabéis, nombres propios de persona. ¿Qué tienen en común? En principio no mucho. Sin embargo, llevo un par de días recopilándolos precisamente por aquella cualidad que comparten, que es, además de la anteriormente citada, la de constituir en sí mismos formas verbales.
Con el post de hoy pretendo rendir homenaje a todos estos nombres, así como, por qué no decirlo, a quienes los ostentan, cuya generosa y desinteresada aportación al núcleo del sintagma verbal de nuestras oraciones no debería permanecer por más tiempo en el olvido.
Comenzaremos por el tiempo presente del indicativo. En la primera persona del singular encontramos a Marco, Amparo, Curro, Leo, Alejo y Trino, de los verbos marcar, amparar, currar, leer, alejar y trinar, respectivamente.
Siguiendo con el presente de indicativo, en su segunda persona, tenemos a un digno representante: Tomas.
La tercera del singular cuenta con más integrantes: Curra, Linda, Encarna, Serena, Marina y Devora, de los verbos currar, lindar, encarnar, serenar, marinar y devorar.
Si pasamos al pretérito imperfecto, hallamos a Lucía, o tercera persona del singular de lucir, y a Iban, tercera persona, ésta vez del plural, de ir.
El modo subjuntivo también ofrece posibilidades.
La segunda persona de singular del modo subjuntivo cuenta con Nieves, de nevar.
La tercera persona queda representada por Mate y Reme, de matar y remar, respectivamente.
Si buscamos en el plural del presente de subjuntivo, encontraremos a Miren y a Mamen, de los verbos mirar y mamar. Estas dos formas verbales, además, pertenecen al modo imperativo, es decir, ordenan o mandan algo. Ustedes, mamen o miren, según el grado de actividad o pasividad de los sujetos a los que se interpela.
También tenemos un infinitivo, Cesar, que es lo mismo que dejar de realizar una acción.
Entre los gerundios destacan Armando, de armar, y Amando, de amar.
En el campo de los condicionales se halla Hilaria, primera y tercera persona del condicional de indicativo de hilar.
He podido rescatar un par de neologismos verbo-nominales. Mila y Cleo, telcela y plimela pelsona del plesente de indicativo de los velbos milal y cleel, lespectivamente, clalo.
Centrándonos ahora en los apellidos, nos sorprende reconocer cómo destaca, con cuatro componentes, el pretérito perfecto simple, en su tercera persona del singular del indicativo, representado por Miró, Picó, Mascó y Cantó, de mirar, picar, mascar y cantar, en ese orden.
Del tiempo presente tenemos a Pinto, primera persona del singular de pintar, Vives, segunda de vivir, Mora y Cuesta, de la tercera, de morar y costar.
El subjuntivo queda firmemente representado con tres apellidos, Cases, Montes y Marques, segundas personas del singular del presente de dicho modo, de los verbos casar, montar y marcar.
Como neologilipollismo, permítaseme el palabro, tenemos a Chabes, o chea, chegunda perchona del chingular del prechente de indicativo del verbo chaber.
Algunos de estos nombres, precisan de prefijo (recuerdo con nostalgia el día en que un compañero de clase, en el instituto, lo llamó prepijo, también conocido como prepucio, el prefijo, claro, no mi compañero) o sufijo, e incluso ambos, para que su significado verbal cobre todo su sentido. A continuación aporto un listado, sin entrar en detalles:
in-Teresa, Eva-do, em-Paquete, es-Tais, Fini-quita, pen-Sara, a-Marga, Mati-zo, a-Lisa, lla-María, Perez-co, a-Segura, desa-Fina, nito-Carlos, a-Tino, es-Curro, des-Liz-o, aco-Jonas, acongo-Jose,
b-Romeo, pu-Lula, Mar-Charo-n, Consu-mimos, Fran-queo, Concha-vamos, Santi-guarte, ha-Brian, acab-Aron, Puri-fico, a-Cari-cia, Alma-ceno, revolo-Teo, Cris-taliza, n-Adan, ala-Bea, ma-Nando, Enrique-zco, a-Luci-no, Roman-izo, ha-Blas, Paco-mer, Paca-garte, Paquita-rselsombrero, Paquete-metes.
Quisiera ir Fina-lizando. Por tanto, Paca-bar lo haré con otro nombre, que considero apropiado para la ocasión, tal vez Serafín.



